Me he apartado de la vida, entre el susurro del viento y el cantar de la noche me mezo a la velocidad de la luna, soñando, soñando, tanto que olvide dormir. Me he apartado de todo, pues me parece trivial, la vida me parece un sin sentido, que baila a un son que no es mi compás, mi órbita fuera de la radial de un perfecto circulo que llamo comodidad, quiero volar, gritar, quizá correr que no escapar, pero olvido que el miedo está, esa jaula invisible que nos encierra como animales capturados por hombres, ¿Acaso yo no estoy sometido por los mismos? ¿Eso soy, un animal llevado por mis impulsos? , quiero más, ser más que un animal amaestrado.
Ya no duermo, tampoco sueño, estoy, pero ¿soy?. Se, claro que se, me paso la vida sabiendo, pero ¿qué sé? la verdad es que nada. No hay nada que saber, ¿para qué?. Pierdo la vida sabiendo, sabiendo que no la vivo. Y ello me mata lentamente, aletargando los días hasta un fin, un fin que se vuelve comiendo para otros. La duda es para los oprimidos, ¿ así me siento? que me oprime, que me roba el aire dejándome sin respirar, ¿Es la duda un cuchillo de doble filo ? quizá.
Solo sé que no existe seguridad alguna en lo seguro, y ¿cómo sentirse seguro con lo inseguro? ¿acaso importa? Depender de la verdad no es acaso una opresión que te mata con la duda del quizá... Actuar, es hacer activamente, es liberar cadenas de una duda que fustiga la razón y con ella su verdad.