domingo, 29 de junio de 2014

piensa

Mientras el día soñaba con su noche, este despertaba y yo dormía, aún soñaba cuando era joven pero ahora el adulterio de los excesos me envejece, la desproporción de la sociedad quema mi libertad y el alcohol, el alcohol poderosa amiga de la desinhibición  nos vacila, machacando nuestra cordura y perdiendo el control de nuestra vida, vaciando nuestras manos de comprensión. Solo me queda, solo me quedo yo para ser feliz, unas palabras sirven para salvar tu alma, sirven para mostrar con calma tu identidad sin que esta sufra algún daño, la violencia constante y los ataques clandestinos están al orden del día y la gente vive con miedo, viven drogados para desvanecerse de la realidad creyendo vivir en una totalmente diferente, pero como todo siempre es llevado a juicio y sacado de quicio, entonces la contradicción salva a lo indigno en leal y por supuesto en correcto, quisiera no por ello dejar de lado mi propia virtud y en consecuencia desarrollar un pensar, una idea, simplemente dejar la duda para que fomente respuestas aleatorias y con esto conseguimos romper la dura y fría rutina ¿ que seríamos si no somos lo que somos ? ¿quien sería se no sé lo que se? ¿que sentido tiene para mi la vida? ¿que esta bien y esta mal ? ¿que soy realmente? ¿esta todo inventado?

hay preguntas que no pueden conseguir contestaciones inmediatas, pero queda la duda y eso educa a la mente al inconformismo del ser, con todo esto y mucho más, diré que nosotros somos tan infinitos como la vida misma, podemos vivir tanto como queramos, podemos ser lo que queramos, nuestra virtud en la libertad plena y con consciencia de energía viva.

jueves, 12 de junio de 2014

Promesas etilicas.

Me emborrache con el alcohol que la vida me prometió,
bebiendo de tal forma que la vida vacía se volvió y las noches se durmieron a mis espaldas, cegando-me con la oscuridad que envolvía el sentido difuminado de la esperanza y continué bebiendo como la vida me prometió, entre sonrisas anorexicas me alimente del sueño de los demás y empecé a vivir como ellos y entonces morí y despierto muerto vagaba por la ciudadela en busca de emoción, en busca de alcohol como recordaba que la vida me prometió y la falsa esperanza se apodero de mi ilusión y esta mataba mi alma, quemé todas las calles e incendie con besos las inocentes alas de la libertad y estas me abandonaron, dejándome solo, inútil, desgraciado.

Huí lejos, pero la promesa me seguía allí donde fuera, era como si el mismo satanás me acompañara en la travesía de mi inmunda vida y el era mi compañero y siempre me prestaba su mano para que cogiera el vaso, ese maldito vaso que contenía promesas etilicas que encerraban un oscuro secreto, un secreto que me llevaría a la tumba, a la verdadera forma de morir en paz, mientras tanto se necrosaba mi vida y era tarde para cambiar, era tarde para recuperarme y me convertí en las miradas perdidas de la gente que sin escrúpulos pasaban por mi lado como si mi vida valiese menos que la suyas y ahí me quede sentado, sin nada, sin nadie, solo con la promesa que la vida me dio y me cuestiono si la misma vida me dio esa promesa, si fuera así he derrochado mi vida, cumpliendo algo que yo no quería, con el pretexto  de que he nacido para ello y sin quererlo ahora me veo, muriendo y echando de menos el sol, la mañana y una familia que me den calor que me prometan más que un vaso lleno y más que noches ciegas que acaban en cunetas dejadas por las manos de dios, ese era mi secreto que la promesa existió porque "yo" hice que se cumpliera.

sábado, 7 de junio de 2014

mundos ficticios.

Hay mundos sin gravedad, de ciencia ficción que caen en su misma ilusión, rodeados de esoterismo transcurre su tiempo, sin ley, sin aprensión, dejando atrás las palabras que se pierden en el vacío de la oscuridad y que son absorbidas por la elegancia de lo impronunciable, de la misma ciencia que las crearon surge la misma que impide decir la esencia de los mundos sin gravedad, limitar su espacio en el espacio es como encontrar el número ilimitado, es como alterar el nombre de las cosas, es como perder la imaginación en busca de "verdad", sin gravedad las palabras no pesan y pierden importancia, se esparcen por los cuatro vientos y dejan de ser para entender su propio peso, para comprender que lo que son en otros mundos no tienen efecto y que bajo las leyes de estos mundos mutamos y nos convertimos en otros, nos convertimos en irreales, en ciencia ficción y cedes la importancia de lo que sabes con lo que te enseña este mundo intransitivo.

viernes, 6 de junio de 2014

ideas "hechas"

Aprender a valorar la sencillez de las personas es un precio muy costoso de asumir, lo que nos dejan es mucho más fácil de apropiar y por lo tanto de conseguir, ¿que no nos podemos llevar? la esencia de su carácter sin aprensiones, sin rasguños de juicios violentos, aprender a no categorizar y ordenar en  una tipografía se sale de audiencia y cuesta ver más allá, por esto tampoco conseguimos conocernos a nosotros porque buscamos la identificación con lo material con conceptos de clasificación, con jueces que nos machacan con sus martillos y encarcelan nuestras almas, haciéndonos esclavos de nuestra falsa identidad y ahora, ahora nada. Solo queda un espacio en nuestra compresión moldeada y preconcebida, quizá esto sea el ego, quizá esta sea la forma en la que pensamos y no hay nada más ¿porque no existe ?¿porque lo que pensamos no vale ? ¿ porque nuestras ideas no son respetadas porque no respetamos ni nuestros propios pensamientos ? todos debemos ser escuchados, todos debemos escuchar, no solo oír, sino entender, dejar la mente vacía, apartar al ego, apartar los prejuicios y entonces entender lo que nos quieren transmitir,esto puede que sea un forma de entender la sencillez de las personas. 

Cuesta porque todo lo que es nuevo, pero esta es la forma en la que nos han educado y es la forma en la que nos han hecho aprender, aferrándonos en lo viejo en ideas "hechas" sin ni siquiera darnos un sistema para aprender lo que queramos o como aprender conceptos o ideas nuevas.

jueves, 5 de junio de 2014

una noria bohemia.

Exiliado de la calma, la tranquilidad me olvidó y la ciudad avanzó rápido,tanto como una noria girando sobre su eje, sin sentido, solo gira para ser una noria, así retozaba junto a los gritos de la gente alborotada, mullida y sedienta, sintiendo agonía me apoyaba como un verdadero vagabundo en cualquier banco y agazapado me quede, abrumado, herido como si la bala de una metralleta invisible me alcanzara y notara su plomo duro y frío sobre mi pecho y este resoplando con todo su peso, cedió a la gravedad y cayendo vencido, molido y mugriento de sensaciones corrosivas me quede tumbado, muerto. La compostura equilibrada engañaba a los ojos encontrados en las cuencas de las personas que examinaban sus limitadas áreas de comprensión, apartándola así de mi estado de descomposición, mago me creía pero más bien engañado y avergonzado me  sentía dando así la inexpresividad, que es la crueldad contra el alma porque a esta no la deja vivir y la expresión es el arte con el que el alma vive. Cerrando los ojos pude ver mucho más que lo que me esperaba si los abría, dentro de mí podía ser lo que yo quisiera, podía hacer lo que yo quería,  podía imaginarme un mundo completamente bohemio y con ausencia de sentido, a quien le falta sentido cuando es feliz viviendo, quizá un recuerdo sea un arma después de todo, "un recuerdo feliz te hará volar", imagino que es cierto porque mata el momento y este queda en el olvido y olvidado el olvido se convirtió en polvo, el mismo que pasa por mis pies y se eleva en el aire hasta llegar a la noria que rueda sin sentido pero ella es feliz.

Llegada la calma y con ella, el aluvión de personas solo se convirtió en imágenes borrosas y dejando atrás a estas personas desconocidas y sus historias, seguí con la mía y esta vez no recordé para volar sino que volé porque la libertad es tener la conciencia para saber que tienes decisión y con ella la bifurcación de sus ilimitados caminos.

lunes, 2 de junio de 2014

El precipicio de la tensión.

Cuando la felicidad te invade, las emociones se transforman por completo, se te olvida las preocupaciones, entrando en un estado casi perfecto y en armonía con todo lo que te rodea y entonces es cuando empiezas a disfrutar de lo conocido y te adentras en lo desconocido porque ya no tienes miedo, no sientes temor que con voces de preocupación te frenan, ya no retrocedes, te ilimitas a aprender como un niño en un mundo de sensaciones aún inexploradas y es que no hace falta irte muy lejos para saber disfrutar de lo que ya tenemos porque al fin y al cabo lo único que nos separa con el resto somo nosotros mismos y esto, esto es mágico, quizá la única forma de privarnos de nuestra libertad, es poniéndonos escalafones para chafar nuestra inquietud y nuestras ambiciones más naturales de experimentar la naturaleza como ella misma es y esto es tranquilidad, esto es serenidad y esta calma nos da la consciencia de nuestra propia personalidad.
No es fácil porque continuamente vivimos al borde de un precipicio como si esperáramos a caernos, como si nos gustara el riesgo a sufrir, como si fuéramos adictos a la tensión de lo mundano de siempre esperar que suceda algo y es que cuando no esperamos nada siempre sucede más que si lo esperamos, siendo en consecuencia el efecto de la causa de nuestra existencia. Apartarnos del precipicio es casi como ver la luz y salir de los radiales de una rueda que nunca deja de rodar es como despertar, es como alejarte de una sociedad que decrece conforme la propia humanidad crece y es que no quiero atarme a una cuerda floja llena de significado y etiquetas, porque las etiquetas atan a las cosas y dejan al mundo sin humildad y sin la humildad empieza la crueldad y con la crueldad el mundo cae por el precipicio.