jueves, 5 de junio de 2014

una noria bohemia.

Exiliado de la calma, la tranquilidad me olvidó y la ciudad avanzó rápido,tanto como una noria girando sobre su eje, sin sentido, solo gira para ser una noria, así retozaba junto a los gritos de la gente alborotada, mullida y sedienta, sintiendo agonía me apoyaba como un verdadero vagabundo en cualquier banco y agazapado me quede, abrumado, herido como si la bala de una metralleta invisible me alcanzara y notara su plomo duro y frío sobre mi pecho y este resoplando con todo su peso, cedió a la gravedad y cayendo vencido, molido y mugriento de sensaciones corrosivas me quede tumbado, muerto. La compostura equilibrada engañaba a los ojos encontrados en las cuencas de las personas que examinaban sus limitadas áreas de comprensión, apartándola así de mi estado de descomposición, mago me creía pero más bien engañado y avergonzado me  sentía dando así la inexpresividad, que es la crueldad contra el alma porque a esta no la deja vivir y la expresión es el arte con el que el alma vive. Cerrando los ojos pude ver mucho más que lo que me esperaba si los abría, dentro de mí podía ser lo que yo quisiera, podía hacer lo que yo quería,  podía imaginarme un mundo completamente bohemio y con ausencia de sentido, a quien le falta sentido cuando es feliz viviendo, quizá un recuerdo sea un arma después de todo, "un recuerdo feliz te hará volar", imagino que es cierto porque mata el momento y este queda en el olvido y olvidado el olvido se convirtió en polvo, el mismo que pasa por mis pies y se eleva en el aire hasta llegar a la noria que rueda sin sentido pero ella es feliz.

Llegada la calma y con ella, el aluvión de personas solo se convirtió en imágenes borrosas y dejando atrás a estas personas desconocidas y sus historias, seguí con la mía y esta vez no recordé para volar sino que volé porque la libertad es tener la conciencia para saber que tienes decisión y con ella la bifurcación de sus ilimitados caminos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario