lunes, 24 de abril de 2017

Día 1

Estaba acostado en una cama que no era la mía, y a mi lado yacía ella, también tumbada y hermosa, y su rostro se veía a media luz, la poca que permitía entrar las cortinas verdes reseda. Este haz también dejaba ver la habitación que a media penumbra alumbraba los muebles que  la decoraban, los cuadros, las fotografías, la ropa colgada, la ropa tirada por el suelo, el espejo y todo aquello que esta grabado en mi recuerdo y que se podía observar en tan solo un barrido que acompañaba a un leve girar de cuello, y todo ello me parecía familiar, como si siempre hubiera estado allí.
Ella aún dormía, y su rostro apuntaba hacía mi cuerpo, y yo la veía y describía una y otra vez la distancia en la que estaban sus labios del mentón, la forma de la cara y las pecas que dibujan en su rostro un cuadro abstracto que ni el mejor pintor podría recrear, su nariz chata dejaba expirar el aire que de forma continua inspiraba y esto hacía un vaivén de sus fosas. Juraría, que nunca me hubiera cansado de ese momento, que para mi de alguna manera no tenía fin, y que con certeza podría reproducirlo en mi cabeza en cualquier lugar, surgiendo así un recuerdo que perdurara en el tiempo. Cuando me recosté y con la mirada fija en el techo, mi mente maltrecha debido al poco tiempo dormido, y a los días que con intensidad habían transcurrido, empezaban a venir flashbacks de aquellos lugares que habitamos cuando vivíamos deprisa y alocados, y cuando el tiempo parecía no tener lugar y no pasaba o lo hacía rápido, tan rápido que nos perdíamos entre nuestras caricias.. Y de broma, cuando eramos consciente de esto, decimos que tenemos el poder de hacer que el tiempo no exista, y es un poder fantástico cuando lo único que existe en ese momento es ella. 
Entre mis "kopfkinos", ella despertaba y con ojos rasgados dejaba ver ese color castaño que a mi tanto me gustaba, y con voz de levantada me daba los buenos días, y con ello, yo también despertaba, y le saludaba con un beso. 

sábado, 15 de abril de 2017

Sentir sin tiempo

Las noches más largas del mundo son aquellas que pasan sin que uno se de cuenta, pero luego son esas mismas noches las que más tarde no te dejan dormir.