domingo, 20 de agosto de 2017

Mar

Ahogarse en uno mismo es como intentar nadar en un mar, y no saber como como mover los brazos, las piernas, o mover la cabeza de tal forma que las olas no te hagan tragar un poco de agua salada. Luchar contra este destino es acabar ahogado, pues te quedas sin energías, sin fuerzas y con ello dejas de mover aleatoriamente las partes del cuerpo y cedes a la fuerza de las corrientes que te adentran a lo más profundo. Quizá luchar a contracorriente no sea la mejor decisión, no se puede nadar si no se sabe, pero sí se puede buscar estrategias para mantenerte a flote, para no ceder a la presión marina, o quizá también se puede una vez en calma, recordar como mover las extremidades de tal forma que consigas nadar por la superficie sin necesidad de morir ahogado. Una vez se consigue avanzar, la confianza te dar un gran poder y una buena oportunidad para tomar mejores decisiones. 

jueves, 10 de agosto de 2017

La zona de la inconformidad

La alusión a la zona de confort, como esta composición indica hace evidente la zona en la que nos encontramos seguros y protegidos, esto hace mención a las situaciones que conocemos y que por ende creemos que controlamos, aunque no tiene porque ser así. Esto puede deberse en la mayoría de casos a una cultura capitalista en la que cuanto más se tiene más seguro te sientes porque tienes recursos para protegerte ante cualquier "amenaza", una amenaza que muchas veces no existe, también de políticas que mediante derechos y leyes nos envuelven en un aro de conformidad y espacio reducido de control, el cual se transforma en descontrol cada vez que éste se abre, y hay que descubrir la novedad del mundo, un tanto controvertido ante la inminente globalización, en fin las causas de esta zona son diversas, lo que preocupa es la consecuencia psicológica.

Y para empezar con una de las consecuencias, citaré palabras de Heráclito "el agua es la muerte de la tierra; el aire la muerte del agua; el fuego, la del aire y así sucesivamente". Y también hay que recordar que normalmente se olvida de "por dónde va el camino", y a lo que en una de las profundas meditaciones de Marco Aurelio añade; "los hombres suelen discutir sobre lo que tienen los hombres habitualmente ante sus ojos, sobre la razón que preside el orden del universo; y desdeñan como ajeno todo lo que a ellos les sucede a diario".

¿Qué son estas grandes palabras? y ¿como se relaciona con la zona de confort? y más aún ¿que consecuencias tiene que ver con la psicología del individuo? 

Para más palabras, ante unas imágenes que pueden servirnos de utilidad para continuar con la explicación





¿Qué son estos datos? y ¿que tiene que ver con esta redacción? 

La relación reside en el olvido, la desesperación, la indiferencia y la identificación de la normalidad de nuestra identidad como centro de nuestra zona de confort. 
La zona de confort que reside dentro de un individuo provoca el estancamiento y la visión unidimensional de sus propios pensamientos, emociones y conductas, tras esta obviedad, se podría decir que las personas se relacionan con aquello que entra dentro de su zona de confort perdiendo de vista lo ajeno, es decir  lo que sale de ellos mismo, este egocentrismo propio de edad de la civilización menos avanzadas, provoca como se ven en las imágenes una desigualdad en términos de prioridad sobre aspectos sociales y culturales. 
Esta cultura que exacerba la propia individualidad nos hace olvidar nuestro compromiso con el resto, ante la falta de recursos frente al afrontamiento, provoca una desesperación silenciosa que automáticamente precede a un olvido selectivo ante todo aquello que se encuentra fuera de nosotros, y como consecuencia solo identificamos estímulos los cuales se identifican con nuestra visión del mundo. Esto no es más que negación y miedo. 
Pero esto no es nuevo, se da día a día, y seguimos olvidando que formamos parte de un mundo profundamente conectado y que la mayoría de cosas se hayan relacionadas y que la zona de confort no es más que una estrategia de control. Control o intento de control sobre nosotros mismos y sobre lo demás, que se traduce en la banalidad del placer y satisfacción subjetiva. Esto alimenta una parte de nosotros y que de forma circundante se reproduce constantemente. 
Si de verdad se quiere control, hay que aprender que el descontrol no es más que una parte de este y cuando esto se entiende, el confort se vuelve contradictorio y a veces doloroso, pero el dolor es pasajero y el aprendizaje queda como una marca de guerra que perdura y amplia nuestra visión de "zona de confort". 

Un ejemplo practico: yo me siento de tal manera, y aunque muchas veces no se sepa separar cognición, emoción y conducta, se actúa como una, como si se enviara a un solo soldado para combatir una guerra, en vez de divisar un caballo, una reina y un rey, solo movemos una pieza como si fuera este el único héroe, la estrategia queda por lo tanto en pañales y acabamos enseguida abatidos, y da miedo ir a la guerra y morir, y ¡la idea de tan solo sangrar horroriza!, así que nos quedamos en la trastienda y alimentamos nuestros miedos olvidándonos de la guerra, del caballo, la reina y el rey. Mientras el soldado escucha "despacito" y la guerra de siria continua. 








sábado, 5 de agosto de 2017

El desierto

Disfrutar de la vida, de las cosas cotidianas, de los placeres que la sociedad vende a  un precio ridículo me resulta asfixiante, porque a manos de cualquiera prolifera la desidia por la vida en sí misma y sus magna y plena apariencia. Y esto nos hace olvidar el sentido de muchas de las cosas por las cuales la humanidad persigue.
Me abruma como la burguesía y la exigencia del siglo XXI acoge en sus entrañas el desencanto de los propios valores que nos trajo hasta este punto de la historia, el desgarro de lo practico por la avaricia del descontento de los corazones rotos, de la felicidad como arma a tomar y el desempeño del amor por una sangrienta batalla que rompe los tejidos de la verdad y olvida la diversidad como regla para la supervivencia, ofreciendo una visión obceca de la versión singular y determinista con la que se trata lo vivo, lo muerto y lo inmaterial, y a veces bajo "insights" premeditados existe la conciencia de la interrelación de todas las cosas, las cuales nosotros como parte del mundo formamos parte.
Es como si la persona viviera en un profundo sueño y para despertar solo pudiera hacerlo física, mental o emocionalmente, es como si todo se viera desde una sola lupa, en vez de usar las "3 lupas" para observar certeramente quien es o que está pasando a su alrededor, es como si viviéramos separados de nosotros mismos y estuviéramos entregados a aquellos aspectos a los cuales aspiramos a mantener ora calma, ora seguridad, en vez de aventurarse a descubrir la dimensionalidad con la que se es.
Claro que, el optimismo pasivo es una opción para vencer la cronicidad de las almas errantes, que velan por todos nosotros mientras dormimos o soñamos, ergo no hay distinción entre personas, eso es cierto, pero si lo hay bajo las condiciones en las que se hayan, las cuales afectan como bien se sabe a la forma en la que se comporta, piensa y siente, y eso es lo que modela a la persona, y que irónicamente se la juzga, sin saber que nosotros podemos convertirnos en algo peor.
¿Hay esperanza?  supongo que es lo único que no se pierde, si esta desapareciera la humanidad seria esclava del sistema que la propia humanidad crea.