jueves, 10 de agosto de 2017

La zona de la inconformidad

La alusión a la zona de confort, como esta composición indica hace evidente la zona en la que nos encontramos seguros y protegidos, esto hace mención a las situaciones que conocemos y que por ende creemos que controlamos, aunque no tiene porque ser así. Esto puede deberse en la mayoría de casos a una cultura capitalista en la que cuanto más se tiene más seguro te sientes porque tienes recursos para protegerte ante cualquier "amenaza", una amenaza que muchas veces no existe, también de políticas que mediante derechos y leyes nos envuelven en un aro de conformidad y espacio reducido de control, el cual se transforma en descontrol cada vez que éste se abre, y hay que descubrir la novedad del mundo, un tanto controvertido ante la inminente globalización, en fin las causas de esta zona son diversas, lo que preocupa es la consecuencia psicológica.

Y para empezar con una de las consecuencias, citaré palabras de Heráclito "el agua es la muerte de la tierra; el aire la muerte del agua; el fuego, la del aire y así sucesivamente". Y también hay que recordar que normalmente se olvida de "por dónde va el camino", y a lo que en una de las profundas meditaciones de Marco Aurelio añade; "los hombres suelen discutir sobre lo que tienen los hombres habitualmente ante sus ojos, sobre la razón que preside el orden del universo; y desdeñan como ajeno todo lo que a ellos les sucede a diario".

¿Qué son estas grandes palabras? y ¿como se relaciona con la zona de confort? y más aún ¿que consecuencias tiene que ver con la psicología del individuo? 

Para más palabras, ante unas imágenes que pueden servirnos de utilidad para continuar con la explicación





¿Qué son estos datos? y ¿que tiene que ver con esta redacción? 

La relación reside en el olvido, la desesperación, la indiferencia y la identificación de la normalidad de nuestra identidad como centro de nuestra zona de confort. 
La zona de confort que reside dentro de un individuo provoca el estancamiento y la visión unidimensional de sus propios pensamientos, emociones y conductas, tras esta obviedad, se podría decir que las personas se relacionan con aquello que entra dentro de su zona de confort perdiendo de vista lo ajeno, es decir  lo que sale de ellos mismo, este egocentrismo propio de edad de la civilización menos avanzadas, provoca como se ven en las imágenes una desigualdad en términos de prioridad sobre aspectos sociales y culturales. 
Esta cultura que exacerba la propia individualidad nos hace olvidar nuestro compromiso con el resto, ante la falta de recursos frente al afrontamiento, provoca una desesperación silenciosa que automáticamente precede a un olvido selectivo ante todo aquello que se encuentra fuera de nosotros, y como consecuencia solo identificamos estímulos los cuales se identifican con nuestra visión del mundo. Esto no es más que negación y miedo. 
Pero esto no es nuevo, se da día a día, y seguimos olvidando que formamos parte de un mundo profundamente conectado y que la mayoría de cosas se hayan relacionadas y que la zona de confort no es más que una estrategia de control. Control o intento de control sobre nosotros mismos y sobre lo demás, que se traduce en la banalidad del placer y satisfacción subjetiva. Esto alimenta una parte de nosotros y que de forma circundante se reproduce constantemente. 
Si de verdad se quiere control, hay que aprender que el descontrol no es más que una parte de este y cuando esto se entiende, el confort se vuelve contradictorio y a veces doloroso, pero el dolor es pasajero y el aprendizaje queda como una marca de guerra que perdura y amplia nuestra visión de "zona de confort". 

Un ejemplo practico: yo me siento de tal manera, y aunque muchas veces no se sepa separar cognición, emoción y conducta, se actúa como una, como si se enviara a un solo soldado para combatir una guerra, en vez de divisar un caballo, una reina y un rey, solo movemos una pieza como si fuera este el único héroe, la estrategia queda por lo tanto en pañales y acabamos enseguida abatidos, y da miedo ir a la guerra y morir, y ¡la idea de tan solo sangrar horroriza!, así que nos quedamos en la trastienda y alimentamos nuestros miedos olvidándonos de la guerra, del caballo, la reina y el rey. Mientras el soldado escucha "despacito" y la guerra de siria continua. 








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