Dónde existe la demanda que la oferta no puede propagar,
porqué el comprar es el único remedio contra la ansiedad,
y la ansiedad es la cura contra nuestros deseos.
Dónde quedó la humanidad tras la dos caras de una moneda,
la misma que nos compra y vende, la misma que nos separa.
Dónde quedó la sencilla verdad de la vida, si expira en la muerte de nuestros hechos,
hechos que dañan nuestra alma y perjudican nuestro mundo.
Dónde existe una esclavitud invisible que envuelve nuestro entorno y nosotros lo disfrazamos de felicidad, engañando con una falsedad sarcástica la espantosa realidad, la cual se contradice así misma y la contradicción produce un rechazo, porque está destruiría todo lo que somos y por muy poco que seamos, nuestro ego no quiere morir y por muy miserable que sea nuestra vida es mejor que el dolor de la soledad que esta nos puede causar.
Dónde escuchar se ha convertido en un recurso que nadie utiliza para aprender y solo utilizamos nuestros ojos para juzgar y para enfrentarnos entre nosotros.
Dónde el abuso es constante y no hay medida en el uso de cualquier necesidad y la convertimos en adicción, esto produce un giro y nos convertimos en la necesidad de lo que necesitamos y esto nos aparta de nosotros y de los que nos rodean.
Dónde existe la creencia siempre habrá un apogeo de humanidad y en ella una esperanza para elevar la conciencia y perseguir un objetivo común y una muerte a la idiosincrasia, porque todo aquello unido forman algo más grande que un conjuntos de puntos dispersos.
Palabras clave: contradicción, soledad, conciencia, comunidad, ansiedad.
martes, 18 de agosto de 2015
domingo, 16 de agosto de 2015
Escribiendo de nuevo.
¿Qué se escribe cuando uno quiere escribir? quizás todo o quizás nada, pero se escribe y después de tanto tiempo sin hacerlo, le parece nuevo, le parece distinto,puede que pulsar de nuevo esas teclas con letras inscritas no sea tan intenso, quizá no tanto como coger un bolígrafo y manchar una hoja en blanco con garabatos llamados palabras, pero cuando dibujas tus pensamientos no piensas que escribes, ni si quiera te planteas que son palabras, solo fluyes por tus manos y el tiempo no acaba, tampoco empieza, a solas con uno mismo, en la intimida más profunda se es sincero y se plasma en la nada con toda su esencia y la llena con sentido, un sentido desmesurado y único.
No todas las palabras son iguales, pueden que signifiquen lo mismo pero difieren en la persona que las escribe, el sentido es quizá la esencia del escritor que compone su obra con esmero.
Por ello escribir es otorgar esencia, es crecer en silencio, es intimar con uno mismo y descubrir sus palabras, es comunicarse con su propia de existencia.
También leyendo a otros te hace apreciar la escritura misma, te hace desear escribir no para ser tan bueno como los que escriben sino para crecer en silencio, para dar sentido a tu mundo con palabras que al compartir formas un mundo con pedazos de ti.
Tanto hablar de escribir, me apetece escribir, que lástima que ahora al darme cuenta ya lo haya hecho y puede que más en adelante lo haga más, para crecer en silencio, para intimar con mi propia existencia y dar al mundo un pedazo de mi.
No todas las palabras son iguales, pueden que signifiquen lo mismo pero difieren en la persona que las escribe, el sentido es quizá la esencia del escritor que compone su obra con esmero.
Por ello escribir es otorgar esencia, es crecer en silencio, es intimar con uno mismo y descubrir sus palabras, es comunicarse con su propia de existencia.
También leyendo a otros te hace apreciar la escritura misma, te hace desear escribir no para ser tan bueno como los que escriben sino para crecer en silencio, para dar sentido a tu mundo con palabras que al compartir formas un mundo con pedazos de ti.
Tanto hablar de escribir, me apetece escribir, que lástima que ahora al darme cuenta ya lo haya hecho y puede que más en adelante lo haga más, para crecer en silencio, para intimar con mi propia existencia y dar al mundo un pedazo de mi.
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