Cuánto más te alejas, más te mantengo conmigo.
Cuando escapas de mi, cuando huyes hacia el vacío, hacía el olvido, es cuando más te necesito. Es entonces cuando vuelves y me acaricias y me envuelves con tu mirada, con tus manos, es así como vuelvo a ser un niño, ese niño inocente que bajo una piel de picardia te enredaba en una lucha constante, lo sé, soy difícil, pero no imposible. Bajo tu atenta mirada, llena de familiaridad y sobre todo de indulgencia ha nacido gran parte de lo que hoy soy, y quizá sea por eso que nunca te dejo marchar, que si huyes de mi, viajo contigo, allá donde habites, porque sin ti gran parte de mi no sería posible.
Hoy en día, te repaso en mi mente, como en un vídeo de máxima calidad, dónde cada detalle, es más importante que el anterior, es cierto, siempre me ha gustado observar, siempre te he observado, siempre he aprendido de ti, una modelo que sobrepasa al mismo glamour urbano, has sido la número 1 en mi propia pasarela, en cada estación de cada año, me ensañabas algo diferente acorde con mi edad.
Solo decirte, gracias, sé que nunca sabrás esto y que me escribo a mi mismo, sé que estás palabras son fruto de una dosis, la cual me calma, la cual me ayuda.
Esto madura nuestra relación, pero la esencia, lo primigenio queda hay, y así quedará.
Como decía Heráclito: panta rei, todo fluye, todo se transforma. Las personas se transforman, la vida cambia y solo has de saber adaptarte a esos cambios, solo así puedes ser feliz , puedes ser tu, aceptando las pérdidas y transformándolas en ganancias, como dice Albert Espinoza... y recuerda... las palabras van en el viento y ... lo q va en el viento es inmutable y puede llegar a mil lugares... hasta la linea del infinito, hasta con el eco para volver a ti y así recordar a las personas que no puedes recuperar o tal vez si.
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