Es difícil reconocer lo que queremos olvidar, porque lo olvidado ya no existe, se ha ido, como un profundo suspiro, como una hermosa melodía, la misma que nunca más se repetirá.
Pero un día, sin quererlo, recuerdas y el olvido no era más que una mezquina trampa de la mente, para afrontar lo que en ese momento no se era capaz de afrontar, para negar lo que duele, para sencillamente llevar la situación, pero más tarde recobras el sentido y como de un sueño despiertas y cuando te levantas, te invade el vértigo y la confusión, también la tristeza y con ella las lágrimas, y mientras estas caen, un alboroto de emociones y recuerdos forman un tremendo caos, que con esfuerzo se une aquello que quisiste olvidar, y una vez presente y reciente, lo experimentas como la primera vez, con la misma mirada inocente, con las mismas palabras indolentes, mientras esto ocurre una extraña sensación recorre tu cuerpo, un escalofrío y más tarde un raro alivio que descubre, esa mirada acompañada de unas palabras que construyen otra realidad diferente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario