sábado, 25 de junio de 2016

Animal salvaje

Quizá el dolor, sea como ese animal salvaje y hambriento que camina famélico por montañas áridas y desnudas en busca de comida, con la única intención de sobrevivir. Entonces, tras largos días y con la lengua fuera, saliva con todo aquello que puede ver, pero no puede obtener, quizá ese buitre que ve a lo lejos y que con suerte, este ave espera lo mismo. Este animal, cada día más flaco, se alimenta de cualquier cosa que haga de placebo, para calmar el hambre y por lo tanto el dolor que le produce esta. Aunque uno  rara vez muera de dolor, salvo que este sea intenso y mortecino, y se quite antes uno mismo la vida, porque quizá la muerte sea mejor opción que el dolor, y que por lo tanto se quiera evitar a toda costa, aunque cueste la propia vida.
Es por eso que este animal muera antes, por inanición y que sienta menos dolor y que por lo tanto, sirva de alimento para otros animales igual de salvajes, igual de hambrientos. En este caso, en cuanto a intensidad, en cuanto a emoción, esta crea una búsqueda incesante, para reducir este dolor, para encontrar el placer y por ende acceder a esa mejora  y calidad de vida, ya que este es un principio  vital en todo ser vivo (motivación: sobrevivir +  mejor calidad de vida), aunque la cura para este mal pasajero, para este complicado sentimiento, no es más que el tiempo, y por supuesto la comida para salvar a este animal sieso.

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