domingo, 29 de diciembre de 2013

una pequeña odisea

En un gran vacío se anclaba ramas petrificadas, la arbolada que tapaba el suelo impedía que el haz de luz rozase todo aquel matojo de hojas caídas y en la penumbra vivía el viento, silencioso se movía entre toda materia viva e inerte que rondaba aquellos lares, la colisión que movilizada toda materia existente creaba una sinfonía de suaves notas que acallaba al silencio con un susurro fantasmal, aquel era el único grito de aquella tierra mágica, de aquel pequeño remoto lugar que habita en nuestra imaginación, un lugar tranquilo en el que pensar y que ha modo de susurro no sea más que el viento que pasa por nuestra mente, ya sea para respirar recuerdos o inventar nuevos.

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