"El hombre quiere ser grande, y se ve pequeño; quiere ser feliz, y se ve miserable; quiere ser perfecto, y se ve lleno de imperfecciones; quiere ser objeto de amor y de estima de los hombres, y ve que sus defectos no merecen sino su aversión y su desprecio. Esta situación embarazosa en que se encuentra produce en él la más injusta y criminal pasión que es posible imaginar; porque concibe un odio mortal contra esta verdad que le reprende y le convence de sus defectos."
-Pascal, Pensées.
Este peculiar argumento me hace pensar de forma crítica sobre dos dimensiones que separan desde siempre al ser humano, quiero y soy.
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