martes, 17 de marzo de 2015
La fugacidad de los sentidos.
Multitud de personas apiladas, expectantes y divagantes, todos unidos en un sentimiento de impresión, lo que creaba una emoción de asombro y lleno de impaciencia. La música aislaba a la multitud de sus pensamientos individuales olvidándose por un momento de ser para convertirse en algo más, desvaneciéndose en la fugacidad del espectáculo, desapareciendo en la incertidumbre del "ello" dejando paso al placer absoluto de lo sentidos. El ruido y las luces daban el compás del ritmo con el que las personas seguían extintas de si mismas y entregaban su cuerpo al momento y eran todo porque todos compartían lo mismo, algo quedaba en conjunto, algo los hacía afines y por lo tanto se sentían pertenecientes a un espectáculo fugaz, espectáculo que no acababa y que finalmente la multitud de personas formaban parte de el, como si hicieran real lo que hace tiempo nunca se hubiera imaginado e imaginando es lo que se ve y oye cuando estáticos y enlatados se encuentran frente a los estímulos condicionados. Estimulo que condicionan nuestras mentes y que nos adiestran para desaparecer en la fugacidad de nuestros sentidos.
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