El aire deja paso a la lluvia,
mientras luces de la ciudad la iluminan,
ellas creadas en forma de gota,
y yo en forma de vida.
Llegan llenándonos de su sensación,
aunque a veces en forma de lágrimas,
pero cuando a tierra llegan,
¿quién las escucha ?
-Cuando hablar no puede un mudo,
atiende al sonido más inspirado,
así como ciego los ojos que no ven un mundo,
describiendo con palabras creadas con imaginación.
Quién a su lluvia llega,
mojado de tierra estará,
transparentando el contacto,
acabada la ternura,
humedeciendo el tacto.
Todos mudos, sordos y ciegos,
recurrimos a lo pensado e imaginado.
Por eso mi lluvia es la misma que la de tantos ¡
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