lunes, 22 de octubre de 2012

Contraste

El mismo tormento, 
de cuantos vivimos, 
es de soslayo no reírnos,
porque hermosa es la sonrisa que ocultamos, 
tapamos con nuestros dedos,
las finas grietas del tiempo,
así como dejando fluir la fragancia,
entre el delicado aire que tantas ramas quebramos,
porque el más brusco golpe no es agresivo, 
como la mas sensible agitada mueca del destino,
como simple marionetas de hilo de seda,
que con tijeras es fácil romper la vida,
la misma fragilidad con la que respiramos,
es tan dulce como el roce de un hielo,
que nos hace llenos de alegría,
derretido por la piel este sentido,
cortados por la fugaz aprensión, 
calentamos con frío y quemados por congelación.

Mi propio extremo,
donde me lleva la controversia, 
no es mas que el camino, 
que cuantos elegir no he querido,
pues abriendo paso con el fuego de mis pasos, 
he quemado recuerdos que antes no hubieran estado,
por eso el hielo gélido de mis otoños, 
no compensan el arduo verano que con anhelo,
fotos enmarcadas llenadas de agua olvido.
 
Me sentí quemado,
aun  mojado,
no estaba sumergido en agua,
sino,en la envoltura del tiempo,
que ella me empapaba con la esencia, 
de los segundo en los que estaba atrapado.








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