aunque en peldaños nos dañamos y nos marcamos con erosión,
la sutilidad de la superficialidad hace competencia a la interioridad,
¿quizás colgamos sentimientos del labio?
- en forma de pircing.
La gracia por la cual se debate ahora mis remordimientos,
es mi propia perfección.
No he nacido como un hombre que pensó en serlo,
es mi propia voluntad ser deliberadamente mi propio ingrediente
en un mundo irreflexivo y cómplice de agredir la perfección
que ha existió antes de nuestra aparición.
Llamamos perfecto, no a lo coloquial,
sino a lo absurdo.
mirémonos,
pensemos en la no estupidez por dios,
ahora mirémonos de nuevo,
nos vemos,
toquémonos,
sentimos ¿ verdad ?
entonces somos perfectos,
porque estamos vivos.
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