sábado, 15 de marzo de 2014
un hilo de suerte, que se rompe y a veces solo por egoísmo de este queda ileso.
Me convenció, la luna por la noche me sonrió y con ella la suerte del azar, el destino juega con esta suerte y a veces duele porque es cruel y no tiene en cuenta que somos humanos y nos equivocamos y el arrepentimiento que nos despierta crea irá, destroza todo arte existente y abandonamos nuestra propia suerte diluyendonos en una realidad de enfados, de más arrepentimientos, que dura puede ser una derrota pero también existe la otra cara de la moneda, la sonrisa escondida de una mueca y es que cuando ganamos, cuando nos ofrece una ilógica realidad que causa un impacto casi descomunal, despertando, alegría, sonrisas, envueltas en papel de regalo como si la vida nos ofreciese un pequeño manjar de dioses, una catarsis entre las orgías, arriesgarme a salir para que la luna me sonría puede traerme no solo un vida llena de pasión si no de anécdotas que traen recuerdos y esto es lo que soy por lo que he sido que me hacen ser, yo, ser carlos rey carmona
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