lunes, 5 de enero de 2015

Dormido a cuestas.

Me he dormido y aunque a veces sea literal, a mi parecer lo metafórico ilustra mejor la apetencia de la información que oculta una sencilla frase de apenas 3 letras.
Me he dormido, quizá despierto, quizá con los ojos cerrados, no consigo encontrar el punto intermedio entre el equilibrio de ambas, solo se que duermo profundamente, que la expresión de no despertar remite a la idea de sufrir, de no ser capaz de entender ciertas cosas, porque no se mirar, porque sueño tan hondamente que si el vacío se precipitase hacía mi, no caería, desvanecería y no me daría cuenta.
Dar sentido a la consciencia de posibles hechos que no se consigue entender pero que comprender mediante otras personas, me hace sentir ciego y es que hay una capa o varias de ellas que arrebatan dicho sentido, que me privan la posibilidad de despertar.

Desde otro punto de vista, esta reflexión no concede a una ausencia de auto definición y menos de identidad, es más un proceso de conocimiento, de análisis introspectivo el cual hace surgir la individualidad que todos padecemos pero que en esta extraña época se esta hiperconectado con los demás atrayendo la dependencia, la envidio y por su puesto el egoísmo, después de concebir este tremendo salto factorial, aclaro que es igual de importante saber lo que se pone, como saber porque se pone, sin una de estas dos cualidades cualquier texto a mi parecer pierde gran sentido y en la medida que pueda lo haré en todos mis escritos.

Esquema: Respuesta y el porque sería el estimulo que te ha provocado dicha respuesta, en este caso una especie de añoranza, melancolía y curiosidad han en gran medida lo que ha provocado el texto inicial.

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