Sonrió, si, quizá no fuera por mi, pero aún así lo hizo,
fue fantástico mientras duro, el tiempo entre comisuras se hace corto,
hasta el segundero va más deprisa, esperando no parar, esperando no morir,
así fue como acabo la linea curva que nos separa, así acabo, en linea recta como si ya no tuviera pulso su rostro, como si careciese de vida, así fue como de repente se hizo de noche y pude dejar de dormir para empezar a soñar.
La somnolencia me separa entre la rutina y la muerte, dejándome en un estado hipnótico casi irreal en donde todo esta desfigurado, hasta mis ideas, hasta mi propia vida y aquí es donde te quedas solo, en la penumbra de Hades donde las torturas de la vida real, juegan contigo a retratar tus acciones como normas sin conciencia que te atraviesan como espadas oxidadas, regalándote heridas que iluminan tu moralidad y solo así, quizá solo así despiertas del coma, ese estado vegetativo en el que estamos cuando estamos despiertos.
Despierto, no lo sé quizá sigo dormido, por eso mis dedos van ciegos y con palabras mudas, hablan vacías pero llenas de vida y decisión.
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