Tenía magia en la mirada, solo una mirada bastaba para que lacerada mi sentido, para que lo perdiera y ya el tiempo encargado de recordarme la misera realidad hacía que de un sueño despertara casi hipnotizado, casi dormido, quizá no exista lo sé, quizá la ilusión juegue una vez más con sus trucos y como público caía en el espectáculo, ridículo, infantil e inocente.
Ya cobro la insípida fiebre de la razón y me repito que todo esta en mí, que toda efímera sensación nunca será eterna y que sería como caer enfermo de una mentira, sería como ser engañado por un reflejo de mi propia inspiración, esto me da poder de transformar, de crear belleza en lo abstracto y en lo absurdo pero esto da vida a la misma vida y por lo tanto me confiere una habilidad asombrosa para captar lo mejor de cada persona.
Ya no creo en miradas, ni en palabras que con lengua de serpiente sueltan veneno a mis espaldas, el acto de toda persona esta confinado en su constancia de sus intenciones, de sus emociones y de la voluntad que ella misma sabe que tiene para..... lo que se proponga porque creo que es esto lo que da magia a las personas, creo que esto ya no lacera solo mi sentido sino mi propia realidad y esta es mucho más fuerte, es más profunda, es quizá el pilar de la propia razón.
"El romance, la claridad del día, el cielo, la brisa, las sonrisas, las miradas, aquel banco que quizá sea un recuerdo, rodeados e invadidos por la inmensidad de información que nos satura y que anula la veracidad del momento por eso el momento del instante es solo el más importante."
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