nos separa de lo fantástico,
arrasa con las fábulas y mata al sueño,
en condena a nuestra opresión todo se vuelve objeto,
y lo objeto con su razón olvida a la emoción,
y la emoción que no salva de la razón queda en arte obsoleto,
¿cuánto es más si lo que tienes no se puede contar?,
¿y si lo valorado se cuenta como razón?,
que más razón hay que la de ser uno mismo.
No quisiera morir de razón, no quisiera morir solo,
esta compasión que impalpable se vuelve queda desierta,
es borrada porque ¿quién cree en lo que no ve?
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